La educación ambiental, más necesaria que nunca

 

 

Granja Escuela Parapanda es un centro de educación ambiental situado en el Poniente Granadino que abrió sus puertas en el verano del 1989.  Desde entonces, de forma ininterrumpida, ha venido ofreciendo programas educativos relacionados con el medio ambiente a todo tipo de colectivos, aunque principalmente a la comunidad escolar. Por nuestras instalaciones han pasado prácticamente todos los colegios de Granada y parte de Andalucía.

Entre los múltiples proyectos en los que hemos trabajado y colaborado, el último ha sido, junto con la almazara Casería de la Virgen; el de protección y puesta en valor del olivar centenario de la variedad “Lucio”, exclusivo de la zona del pueblo de Illora. Para ello, entre otras actuaciones, durante varios veranos se realizó una exposición itinerante por la provincia de Granada y la puesta en funcionamiento de un programa de apadrinamiento de ejemplares de más de 400 años de antigüedad que corrían peligro de desaparecer. Dicha exposición ha quedado instalada de manera permanente en la granja escuela para así desde esta seguir apoyando el olivar centenario de nuestra zona.

Durante todo este tiempo de parada obligatoria, hemos tenido la oportunidad de mejorar nuestras instalaciones, así como el proyecto pedagógico, pero sobre todo hemos podido tomarnos un tiempo para recapitular y hacer un poco de introspección.

Nuestra granja, aunque con sus particularidades, es uno más de los cientos de centros de educación ambiental que existen en España, cuya tipología es de lo más variada, tanto en su titularidad, modo de gestión y entornos en que se encuentran (parques naturales de interior o costeros, zonas agrícolas, incluso urbanos). En esa variedad hay algo que a todos nos une, que es la pasión por trasmitir el amor y respeto por el medio ambiente a la sociedad.

niños mirando la naturaleza

Como hemos podido comprobar durante estos meses de encierro y restricciones ocasionadas por la pandemia, el anhelo más generalizado, aparte de poder volver a reunirse con los seres queridos, ha sido el de salir fuera de nuestros pisos y ciudades y poder disfrutar de la naturaleza. Se está observando que hay un deseo de vuelta al campo, a nuestros pueblos abandonados, en definitiva, a nuestras raíces. Hoy en día, con las nuevas tecnologías, el trabajo cada vez es menos presencial y las ciudades menos atrayentes para vivir en ellas.  Es por eso, que es ahora cuando se hace más necesaria la labor de los centros de educación ambiental, porque entre sus cometidos está la creación de una ética medio ambiental basada en el conocimiento y respeto a la naturaleza, que permita el desarrollo de actitudes comprometidas con el cuidado y mantenimiento del entorno natural. Cuando salgamos de la pandemia, la sociedad demandará espacios como los nuestros para curar las heridas emocionales y psicológicas provocadas, los profesionales de nuestros centros actuarán como sanadores y facilitadores de un reencuentro con la naturaleza, serán los encargados de reactivar de nuevo nuestros sentidos, tan limitados en estos días.

Esa vuelta a la naturaleza debe de hacerse de una forma respetuosa, no podemos reproducir en el campo los errores cometidos en las ciudades. Por eso creo que, si bien algunos de nosotros ya llevamos más de 30 años transmitiendo ese amor y respeto por el medio natural, nuestra labor es ahora, si cabe, aún más necesaria.

caballo granja escuela parapanda

Pues bien, a pesar de la tarea tan importante que tenemos por delante, nos estamos encontrando con la situación más difícil, incluso dramática en algunos casos, de nuestra existencia, pues probablemente seamos el colectivo más perjudicado por la pandemia y más olvidado por la Administración. Entre los llamados “sectores esenciales”, entre los que podemos encontrar el turismo, englobando a bares, restaurantes, hoteles, etc., parece que se han olvidado de nosotros, ¡será que no seremos esenciales! La mayoría hemos tenido que cerrar totalmente desde el inicio del confinamiento y aún no hemos podido abrir.  Probablemente muchos no podamos volver reiniciar nuestra actividad y tengamos que cerrar de manera definitiva, por no poder hacer frente a los gastos fijos que soportamos. Las granjas escuelas, tenemos que seguir alimentando a los animales, además de hacer frente a los gastos corrientes y todo el mantenimiento que unas instalaciones de estas características conllevan.

Por todo ello quiero hacer pública la situación por la que atravesamos. Necesitamos todo el apoyo, tanto de la sociedad como de la Administración en particular. Necesitamos hoy su cariño y reconocimiento, para que, cuando esto pase, podamos volver a ser la herramienta que ayude a abrir los sentidos de las personas, para que vean la naturaleza como nuestra madre y como tal, amarla y respetarla.

Ángel López

Granja Escuela Parapanda

www.red-ondas.org

 

 

 

By |2021-03-11T11:39:18+00:00marzo 11th, 2021|Educación|Comentarios desactivados en La educación ambiental, más necesaria que nunca